Hace unos meses atrás adquirí un nuevo cable de seguridad, para usarlo con mi portátil. Todo andaba bien hasta el día que quise usarlo nuevamente, pero no puede hacerlo. Recordé que una noche cambié la combinación de la clave, curiosamente a algo más fácil de recordar, pero lo cierto fue que no recordaba la clave.
Dejé de usar el cable por varias semanas y como buen alumno, revisé algo de cálculo combinatorio y luego hice operaciones para establer el número de permutaciones que tendría una clave de 4 dígitos con números de 0 a 9. Era un número elevado, pero recordaba que la clave no tenía números repetidos, así que un nuevo cálculo con esta consideración me arrojó 5040 posibilidades. Probé alrrededor de 200 posibilidades y ya me estaba resignando a comprar un cable nuevo y olvidarme del asunto.
El día Lunes que caminaba por el mercado Sopocachi, pasé por uno de esos talleres de copia de llaves y aperturas de cerraduras, les conté de mi problema y el hombre que me atendío amablemente y con una seguridad total me dijo que ellos podrían averiguar la clave. El día miércoles por la mañana pasé a dejar el cable y hoy en la tarde regresé por él, para mi gran alegría y sorpresa mayor, ellos habían averiguado la clave.
Naturalmente pregunté como lo habían hecho, pero la persona que me atendió me indicó que no sabía quien lo había hecho y que el encargado no estaba, enganchado a mi cable había un pedazo de papel con la clave anotada y el monto que debía pagar. El servicio me costó 25 Bs, comprar un cable nuevo de esas mismas características me hubiera costado cerca a los 200 Bs.
Al hombre que me atendió le expresé mi agradecimiento y le dije: "Yo intenté adivinar la combinación, pero fallé. Con toda razón se dice zapatero a tus zapatos"